Llévame tan lejos como puedas. No me importa dónde, ni siquiera cómo, tan sólo llévame. Quiero dejarme arrastrar sin tener miedo de dónde despertar. Lo desconocido no me asusta, sólo me causa emoción.
Seremos cómplices del Sol, dejando tras nosotros un rastro de amor que alcanzará las estrellas. Crearemos nuestro propio camino y nadie nos detendrá.
No le temo al mañana, pues si no ha llegado aún, ¿cómo puedo tenerle miedo? Temo al presente, temo que me aleje ahora de ti y no me deje regresar.
Hoy te pido una única cosa: que me agarres fuerte y no me sueltes. Juntos escribiremos una historia particular que nos llevará de norte a sur, de la Tierra de Fuego al Círculo Polar. Por mar, tierra y aire, donde encontremos la felicidad. Donde la alegría grite y la vida eclipse a la muerte.
Ése camino es ya nuestro.
domingo, 22 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Azul.
Lucha por conseguir verte reflejado en unos ojos que reflejen el amor que los tuyos reflejan al tenerla cerca. Azul, verde, marrón, gris... El color es lo de menos. Lo importante es que cuando se encuentren, los cimientos de tu existencia se tambaleen y amenacen con derrumbarse. Porque aunque caigas, siempre estará ella para hacer que te levantes.
domingo, 8 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
you
Avanzas. El camino que dejas atrás no importa, o quizá sí, pero la realidad es que miras hacia el frente consciente de que es lo inesperado lo que aguarda por delante, aún por descubrir. Sin embargo, en ocasiones hay algo que te hace, inesperadamente, volver la cabeza atrás; algo te detiene y te transporta hacia tu pasado. Sientes cómo vuelves hacia un instante largo tiempo olvidado, que a pesar de todo despierta en ti una añoranza inusitada. Y es esa remembranza lo que hace nacer en tu interior una ilusión desmedida, rayana en la utopía, que te llena de energía y fuerza, que te empuja hacia adelante y, al mismo tiempo, te eleva y te inunda de una esperanza sin límite que tarde o temprano se difumina. Pero siempre queda algún retazo de ese sueño imposible que te hace tan grande que serías capaz de mover montañas con sólo respirar. Por un instante así merece la pena detenerse, y mirar atrás. Además, sólo así puedes conocer lo que enardece tu corazón hasta tal extremo.
A B.R.
martes, 3 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Agárrame fuerte y no me sueltes. Hazme saber que estarás ahí, aún cuando los días grises nos alcancen y el sol deje paso a las tinieblas.
Te pido esto porque te conozco, y sé que eres fuerte; al menos más que yo. Estoy seguro de que si yo fallara, en cualquier momento, tú estarías ahí para no dejar que me abandone al vacío.
Soy egoísta por querer mantenerte a mi lado, lo sé. Pero a pesar de todo lo hago porque me quieres, y yo te quiero. Insisto tanto en tenerte cerca porque te gusta mi compañía, y a mí la tuya. No dejo de pensar en que no eres capaz de sacarme de tu cabeza porque te resulto irresistible, como tú para mí. Creo que no me equivoco al pensar que tus noches están llenas de una imagen que, sin embargo, las llena de significado: la mía. Confieso que las mías están rellenas de tu imagen.
Tildarme de engreído no sería una ofensa por tu parte, pues en cierto modo tienes razón. He de decir, aun así, que por mucho que pienses, sientas y digas, sabes que tengo razón; mas no lo tomes como otro acto de soberbia: tengo razón porque sé lo mucho que te necesito y lo mucho que estaría dispuesto a arriesgar por garantizar, cada día, que al menos a la mañana siguiente siguieras estando ahí. Convendrás conmigo, llegados a este punto, que no he errado el tiro, si bien es cierto que me he permitido el lujo, en último término, de aventurar cuán mucho significo yo para ti. Espero haberme aproximado.
Después de todo, y contradiciendo la lógica, en primer y único lugar debo reconocer que no habría llegado a ser ni la millonésima parte de lo que soy si no hubiera estado, desde siempre, concienzudamente seguro de que algún día encontraría alguien a quien resultarle, y que a la vez me resultase, terriblemente atractivo(a). Permíteme darte las gracias por haber aparecido en mi camino. Ahora, si no te importa, no te desvíes de él, nunca.
Te pido esto porque te conozco, y sé que eres fuerte; al menos más que yo. Estoy seguro de que si yo fallara, en cualquier momento, tú estarías ahí para no dejar que me abandone al vacío.
Soy egoísta por querer mantenerte a mi lado, lo sé. Pero a pesar de todo lo hago porque me quieres, y yo te quiero. Insisto tanto en tenerte cerca porque te gusta mi compañía, y a mí la tuya. No dejo de pensar en que no eres capaz de sacarme de tu cabeza porque te resulto irresistible, como tú para mí. Creo que no me equivoco al pensar que tus noches están llenas de una imagen que, sin embargo, las llena de significado: la mía. Confieso que las mías están rellenas de tu imagen.
Tildarme de engreído no sería una ofensa por tu parte, pues en cierto modo tienes razón. He de decir, aun así, que por mucho que pienses, sientas y digas, sabes que tengo razón; mas no lo tomes como otro acto de soberbia: tengo razón porque sé lo mucho que te necesito y lo mucho que estaría dispuesto a arriesgar por garantizar, cada día, que al menos a la mañana siguiente siguieras estando ahí. Convendrás conmigo, llegados a este punto, que no he errado el tiro, si bien es cierto que me he permitido el lujo, en último término, de aventurar cuán mucho significo yo para ti. Espero haberme aproximado.
Después de todo, y contradiciendo la lógica, en primer y único lugar debo reconocer que no habría llegado a ser ni la millonésima parte de lo que soy si no hubiera estado, desde siempre, concienzudamente seguro de que algún día encontraría alguien a quien resultarle, y que a la vez me resultase, terriblemente atractivo(a). Permíteme darte las gracias por haber aparecido en mi camino. Ahora, si no te importa, no te desvíes de él, nunca.
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