- Por la noche mirarás las estrellas. No te puedo mostrar dónde se encuentra la mía, porque mi casa es muy pequeña. Será mejor así. Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te agradará mirar todas las estrellas... Todas serán tus amigas.
¿Y si pudiéramos tener a las estrellas por confidentes? ¿Y si pudieran ellas guardar con recelo todos nuestros secretos? Serían entonces especiales. No serían estrellas comunes; pasarían a ser nuestras estrellas. ¿Como domesticarlas? Pues quizá sí, estaríamos domesticando estrellas.
Y al domesticarlas conseguiríamos tener infinitos luceros velando por nuestros secretos, luceros sabios que, sin duda, nos harían sentir un poquito más alegres. Porque contaríamos con millones de amigas, guardianas perpetuas de nuestras ilusiones.
sábado, 30 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
Freedom
¡Eh, eh! ¡Espera! ¿A dónde vas tan rápido? Olvidas las maletas, el reloj, el dinero, la casa, el coche...
¿No crees que deberías detenerte y pensar en lo que haces?
No. ¿Por qué he de hacerlo? No me sirve de nada. ¿Seré más feliz por recordarlo todo una vez más? La respuesta es clara. No hay rastro de vacilación. Allá donde voy no necesito nada. No hay límites ni barreras, ni fronteras, ni países ni continentes. No necesito coche para llegar hasta allí; tampoco una casa donde guarecerme. ¿El dinero? Para nada lo quiero. Además, ¿por qué he de depositar mi ilusión en algo tan insignificante como es todo lo que me rodea? Es un viaje de ida, pero no de vuelta. Partir; avanzar y llegar. No quiero regresar, tenlo claro. Esto puede que sea un adiós, o quizá no sea más que el principio. Me he perdido. He conseguido alejar el sentido de mi vida de forma irrevocable, y ahora no sé cómo recuperar el rumbo. Por esto me despido. No espero que lo comprendas; ni mucho menos. Tan sólo deseo, con todo mi ser, que tú, al igual que yo, encuentres esa paz que me he matado por conseguir, y que ni siquiera he logrado atisbar. No te olvidaré tan fácilmente, no temas. Por nada del mundo dejaría que me abandonase la imagen más bella del mundo. Ahora déjame ir, que la hora está cumplida. Un beso bastará para que mi viaje de comienzo. Después todo irá bien, te lo prometo. Confía en mí y ten presente que, si por cualquier motivo quisieras recuperarme, será ya demasiado tarde. El camino se antoja díficil y fácil al mismo tiempo. Sólo me gustaría que, con cada uno de mis latidos, vibrasen los hilos de tu vida, para que sepas que, al fin y al cabo, conmigo estás dondequiera que vaya.
Adiós, pequeña. Sé feliz siempre y sonríe, pues si lo haces, no habrá tinieblas que cieguen mi visión.
Y ahora me voy, que se me hace tarde. Me voy hacia lo más profundo de mí mismo, en busca de la ansiada y caprichosa; esquiva libertad donde espero hallar la respuesta con la que, al fin, mi vida adquiera su sentido.
¿No crees que deberías detenerte y pensar en lo que haces?
No. ¿Por qué he de hacerlo? No me sirve de nada. ¿Seré más feliz por recordarlo todo una vez más? La respuesta es clara. No hay rastro de vacilación. Allá donde voy no necesito nada. No hay límites ni barreras, ni fronteras, ni países ni continentes. No necesito coche para llegar hasta allí; tampoco una casa donde guarecerme. ¿El dinero? Para nada lo quiero. Además, ¿por qué he de depositar mi ilusión en algo tan insignificante como es todo lo que me rodea? Es un viaje de ida, pero no de vuelta. Partir; avanzar y llegar. No quiero regresar, tenlo claro. Esto puede que sea un adiós, o quizá no sea más que el principio. Me he perdido. He conseguido alejar el sentido de mi vida de forma irrevocable, y ahora no sé cómo recuperar el rumbo. Por esto me despido. No espero que lo comprendas; ni mucho menos. Tan sólo deseo, con todo mi ser, que tú, al igual que yo, encuentres esa paz que me he matado por conseguir, y que ni siquiera he logrado atisbar. No te olvidaré tan fácilmente, no temas. Por nada del mundo dejaría que me abandonase la imagen más bella del mundo. Ahora déjame ir, que la hora está cumplida. Un beso bastará para que mi viaje de comienzo. Después todo irá bien, te lo prometo. Confía en mí y ten presente que, si por cualquier motivo quisieras recuperarme, será ya demasiado tarde. El camino se antoja díficil y fácil al mismo tiempo. Sólo me gustaría que, con cada uno de mis latidos, vibrasen los hilos de tu vida, para que sepas que, al fin y al cabo, conmigo estás dondequiera que vaya.
Adiós, pequeña. Sé feliz siempre y sonríe, pues si lo haces, no habrá tinieblas que cieguen mi visión.
Y ahora me voy, que se me hace tarde. Me voy hacia lo más profundo de mí mismo, en busca de la ansiada y caprichosa; esquiva libertad donde espero hallar la respuesta con la que, al fin, mi vida adquiera su sentido.
viernes, 8 de abril de 2011
Hide.
Recorre y agota cada segundo de su vida con insaciable voracidad.
En ningún momento cierra los ojos. ¿Por qué perderse algo tan preciado?
Busca con insistencia las estrellas que guían su camino.
El lugar que marque el final de su viaje es aún inalcanzable.
Calcula todos sus pasos para que no lo alejen un ápice de su destino.
A pesar de todo, nunca mira atrás, y su mirada se mantiene alta y segura; valiente.
En ningún momento cierra los ojos. ¿Por qué perderse algo tan preciado?
Busca con insistencia las estrellas que guían su camino.
El lugar que marque el final de su viaje es aún inalcanzable.
Calcula todos sus pasos para que no lo alejen un ápice de su destino.
A pesar de todo, nunca mira atrás, y su mirada se mantiene alta y segura; valiente.
lunes, 4 de abril de 2011
El poder de una sonrisa... compartida
Dicen que la risa alegra la vida. A veces, resulta casi creíble que pueda ser así, pues es tanta la felicidad que se arrastra tras ella que cualquier tipo de momento gris se derrumba a su simple paso.
Sin embargo, la risa posee la virtud de alegrarte la vida únicamente cuando es compartida. Si ríes, y ríes, y te sigues riendo, y aún te ríes más... te reirás mil y una veces, pero nunca llegarás a vislumbrar siquiera el bello camino que te propone.
La risa es sana cuando hay alguien más que ríe contigo. Si ríes sólo, tarde o temprano dejarás de hacerlo.
Sin embargo, la risa posee la virtud de alegrarte la vida únicamente cuando es compartida. Si ríes, y ríes, y te sigues riendo, y aún te ríes más... te reirás mil y una veces, pero nunca llegarás a vislumbrar siquiera el bello camino que te propone.
La risa es sana cuando hay alguien más que ríe contigo. Si ríes sólo, tarde o temprano dejarás de hacerlo.
sábado, 2 de abril de 2011
Stop for a while.
Decidió correr. Correr tan rápido como le permitiese su corazón. Quería vivir rápido; vivir intensamente; vivir al máximo. Nunca miró atrás, y ni siquiera llegó a percatarse de que todo aquello que pasaba fugazmente a través de sus ojos era inestimable, de valor incalculable. Algo que nunca podría recuperar aunque lo desease con toda su alma.
Después de que su carrera le deparase caídas y traspiés innumerables, tras levantarse mil y una veces, comenzó a sentirse cansado. Cansado de vivir, cansado de soñar, cansado de saltar, de gritar y de correr. Exhausto.
Fue entonces cuando, mientras paseaba junto al mar, bajo la luz rojiza del atardecer, una irritante pregunta le asaltó su turbulenta mente.
«¿Qué hubiera ocurrido si, por un sólo instante, hubiese detenido mi correr incesante para contemplar la belleza de todo lo que tenía a mi alrededor?»
Para su desgracia, nunca podría conocer la respuesta. Tan rápido corrió que, cuando se le ocurrió echar la vista atrás, el camino recorrido hacía ya tiempo que se había esfumado tras él.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)