domingo, 27 de noviembre de 2011
Frío.
Había pasado algún tiempo, pero aún sentía dolor. Pensaba que se había acostumbrado a su presencia, y que casi había aprendido a convivir con él. Sin embargo, con la llegada del frío y la oscuridad típica de cada invierno, el calor abandonó su cuerpo y la escarcha ocupó su lugar. Desde entonces, cada noche, al regresar a la calidez del hogar, recordaba aquellos instantes que un día le hicieron sonreír.
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