Olvídemonos, al menos por esta vez, de nuestras diferencias; de nuestras preocupaciones mundanas y del todo irrisorias; olvidémonos del dinero, del placer, de la felicidad; olvídemonos de que estamos al otro lado del mundo y levantemos la vista de nuestro ombligo.
Esta vez nos necesitan, y puede que más que nunca. A todos. Porque no entiende de razas; lenguas o religiones. Esta vez hablamos de seres humanos. Seres humanos que se necesitan mutuamente, más que nunca.

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